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Amigos unesco: fortaleciendo la gobernabilidad de comunidades afrodescendientes en los territorios

Por MELISA GORONDY NOVAK*

Amigos UNESCO es una organización de sociedad civil  formada  en el 2011 por entidades y actores territoriales que, desde su quehacer cotidiano, buscan contribuir  al cumplimiento de los propósitos relacionados con la educación, la cultura, la ciencia y la innovación social, en el marco de la Educación para el Desarrollo Sostenible, dedicándose fundamentalmente a trabajar en el alcance, difusión y promoción de los idearios de UNESCO Internacional. No obstante, su búsqueda y accionar es aún más profundo, ya que han añadido a estos principios un tercer punto, que tiene que ver con la gobernanza en los territorios, donde la cuestión afrodescendiente es centro de sus acciones.

Desde Asuntos del Sur Editorial junto a su proyecto Mucho con Poco les acercamos la enriquecedora experiencia de Amigos Unesco de la mano de su presidenta Marcia Santacruz Palacios, en un nuevo ciclo de entrevistas de “Activistas Afrodescendientes de América Latina”, donde buscamos seguir compartiendo con ustedes historias de luchas y esfuerzos a  lo largo y ancho de nuestra región que buscan fortalecer derechos ciudadanos de comunidades silenciadas, desafiando estructuras de poder desiguales, con la finalidad de democratizar el poder en nuestros territorios.

Este ciclo de entrevistas acompaña la presentación del informe “Activismo de las mujeres afrodescendientes en América Latina” desarrollado por Asuntos del Sur y el Departamento de Inclusión Social de la Organización de los Estados Americanos en el marco de la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA por el “Día Internacional de Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos”.

¿Cuáles son las principales acciones que lleva adelante su organización?

La Corporación Amigos Unesco, nace en la subregión del Norte del Departamento del Cauca, pero luego su trabajo fue extendiéndose hasta alcanzar actualmente una cobertura a nivel nacional, con alcance internacional. Nuestros cuatro pilares temáticos tienen unos soportes axiológicos, políticos y filosóficos relacionados con el diálogo intercultural, la cultura de paz, el liderazgo responsable y el emprendimiento sostenible. Esa es la perspectiva desde donde nos pensamos, nos sentimos y desde interactuamos con la realidad.

¿Con qué tipo de población ustedes trabajan? 

Trabajamos con diversos sectores en clave de interculturalidad. En este marco, el tema afro está dentro de nuestros registros oficiales: la atención, el acompañamiento y la interacción con la población afrodescendiente y sus tecnologías ancestrales, es una de nuestras agendas principales. Asimismo, partiendo de este centro, también nos pensamos en términos de juventud y mujeres. Estos son algunos de los focos desde donde venimos trabajando el aspecto étnico, con un mayor énfasis en lo afrodescendiente.

¿Por qué trabajar el tema afro en Colombia particularmente?

Esto comienza con un ejercicio muy personal: mi despertar como mujer negra-afrodescendiente. Es a partir de allí, y con mis bases profesionales como psicóloga, cuando comencé un trabajo de activismo social étnico muy fuerte en mi región. Durante estos inicios, trabajé con comunidades de los valles interandino, en el Norte, centro y sur del Cauca, y comunidades del Pacífico, especialmente  en la zona rural y urbana de Buenaventura. Allí, a través de un trabajo comunitario, es que conocí en profundidad la realidad de estas poblaciones. 

Durante ese tiempo, tuve la posibilidad de irme a estudiar con una beca a Alemania “Educación para la paz”. Mis estudios se enmarcaron en un trabajo que venía llevando a cabo junto a víctimas del conflicto armado de una zona rural de Buenaventura. Esta experiencia territorial fue relevante para ratificar la importancia de accionar desde las bases en una lógica de abajo hacia arriba. El motor de este pensamiento fue generado al observar que la violencia sistemática, la marginalidad, segregación y ostracismo en el que viven las poblaciones negras afrodescendientes de Colombia son consecuencia del racismo institucional heredado del colonialismo y el modelo esclavista instaurado por oligarcas, varones, blancos europeos y recreado por la sociedad criolla, blanca mestiza de este país.

Luego de recibir la formación de educación para la paz, con el Instituto Paulo Freire de Berlín, me fui a estudiar a España y ahí mi activismo afrodescendiente se fortaleció aún más, al punto que tuve la oportunidad, en el tiempo que estuve allí, de ser la Presidenta del Alto Consejo de Comunidades Negras en España, una organización que se había constituido entre africanos, afroeuropeos, y afrolatinoamericanos y del caribe, para interactuar con el gobierno español frente a los derechos y reparaciones de la diáspora africana. 

Fue en este período, en el marco de la declaratoria del 2011 “Año Internacional Afrodescendiente” cuando ejercía como presidenta de esta entidad, que llevamos a cabo un trabajo de sensibilidad y visibilidad de la población afrodescendiente y su aporte al Estado español y a la historia Iberoamericana. En ese mismo año se llevó a cabo la primera Cumbre Mundial Afrodescendiente en  La Ceiba, Honduras, donde tuvimos participación de muchísimos países y de casi 2 mil personas de distintas latitudes de la diáspora africana. Esto nos permitió dar seguimiento y construir una hoja  de ruta para lograr lo que hoy llamamos el Decenio Internacional Afrodescendiente, cuyos principios se orientan al reconocimiento, la justicia y el desarrollo, revisando los acuerdos de Durban.

En ese trabajo muy personal, militante, es cuando nace Amigos UNESCO. Junto con los compañeros nos propusimos militar con esa lógica, dándole un contenido muy contundente al trabajo étnico afrodescendiente a la organización. La mayoría de quienes formamos Amigos de la UNESCO somos afrodescendientes y activistas sociales de esta causa. Eso es lo que ha hecho que Amigos UNESCO tenga una matriz muy étnica.

Amigos Unesco, en el año 2014 lanza el primer Comité del Decenio Afrodescendiente de la mano del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Colombia, junto a AECID, la Embajada de España en Colombia. Este comité lo han conformado alrededor de unas 30 organizaciones  de base, públicas y privadas, para respaldar y construir lo que sería una agenda del Decenio Afrodescendiente. Ello nos ha permitido estar presentes en diversas instancias de participación como interlocutores válidos en relación al tema étnico.  

¿Cuáles son los temas que consideras debieran tener un trato prioritario, en materia de “mujeres afro”, en tu país y en la región?

Esta pregunta me conecta con el lema del Decenio Afrodescendiente, que tiene que ver con justicia, reconocimiento y desarrollo. De ese modo, considero que la mirada de los gobiernos, los organismos multilaterales, la cooperación y de la misma sociedad civil debe estar focalizada al tema de la justicia como primer elemento. Es decir, aún persisten profundas desigualdades y secuelas producto de esta exclusión y marginación estructural que han sufrido los pueblos afrodescendientes en el mundo, en especial sus mujeres, que, pese a los avances normativos y en materia de políticas de inclusión, ello no garantiza un trato digno, ni condiciones de equidad entre unos grupos étnicos y otros.

De ese manera, es fundamental que haya ese ejercicio de justicia,  porque algunos colectivos seguimos sintiendo que el mundo y sus aparatos estatales no han resarcido ni reparado el daño que se le ha causado a la población afrodescendiente producto de la trata transatlántica. Asimismo, sin quedarnos en una postura recalcitrante y retrógrada, considero, es importante como acto simbólico,  tal como se logró en España, firmar una proposición no de ley, donde el Estado español pidió perdón a la población negra afrodescendiente por todos los vejámenes cometidos y los daños ocasionados producto de la esclavización.  Ese perdón simbólico es relevante, mas no suficiente, pues para los distintos gobiernos y sectores ello debe traducirse en políticas de acción positiva y afirmativa, así como de atención prioritaria de la población afro que ha sufrido mayor exclusión socioeconómica, constantes violaciones a sus derechos humanos por motivo de raza, color, etnicidad, su ubicación geográfica y su condición de género. En relación a ellos, es importante plantear que las mujeres negras siguen siendo triplemente discriminadas y marginadas. Además, los jóvenes también han estado a las sombras de estas agendas, que les otorga y les devuelve su propia voz. Es por ello que el tema de la justicia es fundamental.

El otro tema tiene que ver con el reconocimiento. Suelo decir, en algunos espacios, que es necesario, en un ejercicio de sanación y reconciliación, el reconocimiento no sólo de los Otros hacia la etnicidad negra, a la condición negra, sino también de la propia población afrodescendiente frente a su historia, su identidad y su presente. Creo que nosotros no nos reconocemos porque no nos conocemos, porque no hemos tenido la oportunidad –en gran medida- de entender, comprender y conocer, conocer la humanidad del Otro, ni tampoco nuestra historia desde un lugar de dignidad. Entonces, un gran desafío es avanzar en procesos de etno-educación, en educación étnica, pedagogía étnica, donde la población negra afrodescendiente, pueda conocer y entender su historia desde un lugar de belleza, de dignidad, y a partir del cual los demás grupos étnicos se puedan reconciliar con su historia y herencia africana y afrodescendiente como un valor de la interculturalidad.

El último elemento tiene que ver con el desarrollo, y esto está asociado con las políticas de inversión para la generación de empleo, con aquellos mecanismos a partir de los cuales entramos al mercado laboral en condiciones de igualdad y de equidad, con las formas en que se estimulan nuevas y mejores estrategias de generación de ingresos de manera sostenible, y con la generación de condiciones favorables de acceso a bienes y servicios por parte de nuestras comunidades. 

En el caso de Colombia, la población afro continua viviendo en las zonas más difíciles de acceso, con condiciones precarias, condiciones tales que posibilitan que se vayan reproduciendo modelos de empobrecimiento y subdesarrollo, los cuales no está muy lejanos de aquellas circunstancias de esclavización que se dieron en épocas pasadas. Actualmente existes formas de neo-colonización y neo-esclavización que siguen generando procesos de subordinación, jerarquización y sometimientos entre personas étnicas y no étnicas, lo que imposibilita que la población negra-afrodescendiente pueda emerger y fungir desde sus capacidades  endógenas como pueblo, digno aportante al desarrollo del país y sus territorios.

A veces dentro de nuestras organizaciones tenemos temas no negociables. ¿Qué pasa cuando eres actora política y te toca poner un tema no negociable en la agenda del partido o del movimiento? ¿Cómo se refleja la incidencia política de las mujeres o cómo les toca hacerlo en Colombia?  

Buscar la redistribución del poder entre hombres y mujeres, desde un Cuerpo de Mujer Negra Afrodescendiente es muy  complejo, por las mismas estructuras rígidas, patriarcales, machistas, clasistas y racistas que dominan y persisten en nuestro país y en América Latina. De hecho, muchas de las mujeres activistas han sido víctimas de amenazas, señalamientos y estigmatizaciones por sus posiciones de exigibilidad, por sus argumentos contundentes y coherentes frente a agendas que defienden sus derechos. De ese modo, para las mujeres negras-afrodescendientes, el costo de su politización como sujetas de derecho ha sido alto,  al punto que algunas han pagado con la vida misma. En relación a ello, es importante poner en evidencia que el conflicto armado que hemos vivido en Colombia sin lugar a dudas tiene rostro de mujer, de mujer negra. Son muchas hermanas las que han muerto, producto de todas sus militancias, sus exigibilidades, sus denuncias, de su trabajo constante en territorio, de su soberanía y su supervivencia.

El movimiento de mujeres en Colombia es en general un movimiento fuerte, que posee una gran capacidad movilizadora. Sin embargo las estructuras con las que les toca negociar, siguen siendo muy eurocéntricas. Al referirme a eurocéntricas me refiero a ese horizonte construido en occidente que establece un orden jerárquico de supremacía asociada a ponderar como válidas aquellas características similares a la identidad europea y denigrar todo aquello que se percibe como diferente. No obstante, negociar en esas condiciones de desigualdades es bien complejo. Por ello, es indispensable que parte de la agenda del movimiento de mujeres, se reconozca e impulse el proceso organizativo y político de las mujeres Afro, respetando sus cosmovisiones, y reconociendo que estas sufren mayor discriminación como consecuencia de otras intersecciones como la  de etnia y clase social.

Hay mucho trabajo que seguimos haciendo en silencio, casi que clandestino, apoyado sobre todo por organismos internacionales y de cooperación, al tiempo que generamos mecanismos de protección y autoprotección entre los propios actores del territorio para, contrarrestar y transformar esta sociedad enferma de racismo.  

El acercamiento de la experiencia de Amigos de UNESCO junto a Marcia Santacruz se enmarca en el objetivo de Asuntos del Sur por reconocer actorías y ahondar sobre perspectivas cualitativas desde contextos diversos de la población afrodescendiente en América Latina y el Caribe. Este reconocer, los motivos por los cuales se organizan, la construcción y deconstrucción de paradigmas, profundizando sobre el accionar, la relación con el Estado, entre otros aspectos, busca volverse herramienta, motivación y aprendizaje para otros activistas que desde diversos territorio están buscando democratizar el poder.

*Melisa Gorondy Novak, Coordinadora de Mucho con Poco. Licenciada en Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba. M.A. del Global Studies Programme de Albert-Ludwigs-University, FLACSO Argentina y Jawaharlal Nehru University. Becaria del DAAD. Mantiene su interés en los movimientos sociales y el activismo político. Profesora de Economía Política Internacional de la UCC, especializada en estudios de pobreza, desigualdad y crisis internacional. Melisa es una apasionada por el arte y las expresiones callejeras con sentido político.